Sociedad

La crisis política en Canarias

Pedro González de Molina Soler

Hoy Canarias vive una situación de crisis política sin precedentes. Además de las causas que arrastran al sistema español en su conjunto, aflorados con la crisis aunque germinados durante décadas, en Canarias se producen una serie de problemas estructurales que han acabado por hacer saltar las costuras del sistema político.

Canarias está en el pelotón de cola en servicios sociales, en Sanidad, Educación, Dependencia, etc. El Estado del Bienestar no fue muy desarrollado en los primeros años de la autonomía. Reflejo, por un lado, del modelo productivo imperante de bajo valor añadido y del reparto desigual de la riqueza como, por otro lado, de las medidas aprobadas por los distintos gobiernos autonómicos conservadores muy ligados al “capitalismo de amiguetes”. Canarias, junto a Madrid y Valencia, han sido pioneras en los modelos de privatización y semiprivatización en todas sus formas, concediendo dichos servicios a grandes empresas con un sobrecoste a costa de los impuestos pagados por los canarios.

La degradación de la situación social y económica en Canarias, sobre todo desde la crisis de 2008, ha golpeado con fuerza a nuestra Comunidad, y la respuesta política ha provocado las olas de movilizaciones más grandes que se recuerdan en estas islas desde la Transición. Desde las movilizaciones del 15M, como las movilizaciones contra la reforma laboral del PP, la ley Wert, contra las prospecciones petrolíferas, por los recortes de Sanidad, Educación, Dependencia, etc. Abriendo un espacio de contestación al gobierno central y autonómico no visto desde hace décadas, y, a pesar del reflujo, abriendo espacios de lucha para poder revertir el programa neoliberal de reformas implantado por el eje Bruselas-Berlín- Frankfurt, y aplicado en nuestro país por el PP, y en nuestras islas por CC.

La crisis política en Canarias - Sociedad - 7 Islands Magazine

The Protectors of Our Industries, 1883 / Autor: Gillam Berndhard

A nivel político en Canarias existe una crisis del sistema de partidos como consecuencia de décadas de crecimiento de las desigualdades, de altas tasas de paro, de desmonte del Estado del Bienestar, y de una corrupción estructural. Los partidos que han pilotado los últimos veinte años en un régimen de monopolio del poder han entrado en una crisis profunda tanto a izquierda como, en menor medida, a la derecha. El síntoma ha sido la aparición de nuevas fuerzas políticas (como Podemos) y la ruptura del régimen de monopolio entre las fuerzas conservadoras (PP+CC), que ha dado paso a un gobierno de CC con el PSOE como fuerza subalterna. Sin embargo éste ha sido un gobierno muy inestable por los diversos conflictos surgidos a nivel local y autonómico, que han terminado desembocando en una ruptura del acuerdo. Con la ruptura ha aparecido un escenario insólito en las Islas, el de un gobierno nacionalista débil y monocolor.

Históricamente el sistema político canario se ha basado en la exclusión del PSOE del poder autonómico tras la moción de censura a Saavedra en 1993, logrando mantener el monopolio del poder entre CC y PP. Esto se ha producido gracias a la injusta ley electoral que consagra la triple paridad y que el 17% de la población elija al 50% de los diputados. Esta ley ha favorecido dejar fuera del parlamento a gran parte de los partidos más pequeños. También ha favorecido la creación y mantenimiento de redes clientelares sobre todo (aunque no sólo) en las islas menores. El punto de paroxismo llegó cuando el PSOE alcanzó la mayoría de votos en las islas y casi un 11% de votos respecto a CC y se quedó fuera del gobierno. El desplome del PSOE y la ruptura de los acuerdos entre CC y el PP provocaron que CC cambiase de pareja de baile aprovechando un PSOE débil que había dejado fuera cualquier pretensión de cambiar el sistema electoral y social de forma real.

En 2015 con la irrupción en el Parlamento de NC y Podemos pasamos a un sistema multipartista donde la tendencia es a acorralar a Podemos por ser la única fuerza que pretende un cambio profundo de las estructuras injustas de nuestra Comunidad. Los numerosos casos de corrupción, junto a los escasos elementos democráticos del sistema actual, las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno autonómico y central, junto a las altas tasas de pobreza y exclusión social, han provocado la crisis del modelo que ha regido nuestras islas todos estos años, y abren una ventana de oportunidad para poder transformar este modelo en uno más justo y más social.

La estructura partidaria dominante es en parte un reflejo (aunque nunca hay que olvidar que la política tiene siempre elementos muy autónomos y una lógica propia) de la estructura de clases sociales y de la repartición desigual de poder y riqueza de las islas.

El sistema que ya estaba mal repartido antes de la crisis, se ha agravado de forma dramática durante la misma debido al modelo productivo de bajo valor añadido, lo escaso de sus redes de asistencia social, la debilidad de los sindicatos, y la hegemonía del gran empresariado consolidada por las acciones del gobierno de Canarias. Esta situación provoca, junto a causas históricas, que en las islas los porcentajes de abstención sean mucho más altos que en el resto del Estado, siendo también bajos los porcentajes de afiliación sindical, a partidos políticos y el asociacionismo. La exclusión social, el individualismo extendido, la corrupción sistémica, y la debilidad de las instituciones democráticas, son algunas de las causas de este hecho. Por un lado, el individualismo es una de las estrategias de supervivencia en las islas, derivadas de la inexistencia de un movimiento obrero o campesino fuerte, y de la estructura social fuertemente dominada por una oligarquía que ha producido la necesidad de estar a bien con el poder o tener que marcharse, convirtiéndose, por tanto, en un elemento funcional al sistema, que debilita a las organizaciones y resistencias populares. Por otro lado, la corrupción aleja a muchas personas de la política, aumentando los grados históricos de antipolítica en nuestra Comunidad. Esta corrupción puede ser de tipo “viejo”- redes clientelares, nepotismo, malversación, etc.- o derivado de los “nuevos” procesos ligados a la privatización, contratas públicas, o semiprivatización, en un movimiento definido por David Harvey como “acumulación por desposesión”.

The Bosses of the Senate, 1889 / Autor: Joseph Keppler

The Bosses of the Senate, 1889 / Autor: Joseph Keppler

Hay una confusión clara entre los intereses de las grandes empresas canarias, y las grandes riquezas, y el gobierno de la CCAA por parte del PP y de CC (como de una parte del PSOE). Este Bloque oligárquico de poder “confunde” interesadamente la “canariedad” con los intereses de las grandes empresas y riquezas, y trata de convertir cualquier recurso o potencialidad que tengan las islas en un negocio. A su vez, las grandes empresas canarias actúan en un mercado semimonopólico u oligopólico (gracias al REF y otras medidas fiscales), con lo que burlan la competencia y mantienen a los ciudadanos y a los mercados cautivos.

Por otro lado, existe una confusión interesada sobre el papel del pequeño y del gran empresario. Existe una cooptación ideológica por parte de la Gran Patronal sobre la pequeña y mediana, a pesar de que sus intereses no son los mismos. Es necesario hacer un trabajo con las PYMES para sumarlas al bloque del cambio y romper dicha cooptación.

Por consiguiente existe con claridad un conflicto permanente entre la oligarquía y la ciudadanía, que se ve explicitado en la política laboral y de precios, así como en las diferentes medidas propatronales aprobadas por sistema en las instituciones públicas. De hecho, el nacionalismo conservador, y el aparentemente progresista, hace una lectura interesada de la Canarias empresarial como modelo para el Archipiélago, creando un espejismo identitario que no se corresponde con la Canarias real.

El insularismo es una estrategia oligárquica para reducir resistencias y obstruir las posibilidades de cambio. El nacionalismo conservador y neoliberal utiliza la dialéctica de enfrentamiento con Madrid como “enemigo externo” para mantener a la población cohesionada, mientras utiliza el “pleito insular” y atiza el conflicto entre las islas mayores y menores para mantener a los ciudadanos divididos en la interna. En el fondo, CC utiliza el “conflicto” con Madrid para establecer un continuo mercadeo de fondos de la UE o del Estado central a cambio del apoyo en el Parlamento nacional. Dichos fondos acaban beneficiando de una manera u otra a las grandes empresas canarias y a las grandes riquezas. Hay que recordar lo que dijo Mauricio hace años: «Nuestro papel histórico es crear la burguesía nacional canaria.», y vamos si lo han logrado.

CC se tambalea en el poder tras la ruptura con sus socios de gobierno, el PSOE. Sin embargo no se prevé que el ejecutivo vaya a caer en un corto plazo. El PP ha maniobrado para ganar tiempo al insistir que para firmar una moción de censura ellos deberán encabezar el Ejecutivo, cuestión que es imposible de aceptar para Podemos o NC, con lo que en el fondo se bloquea la posibilidad de la misma. El PP quiere asegurar los Presupuestos Generales del Estado con el apoyo de CC, pero también del PSOE, y esa contradicción deberán resolverla. Curbelo (ASG) sostiene a CC porque mantiene los privilegios a La Gomera y quiere evitar que haya una reforma de la ley electoral que podría perjudicar a su formación. Por lo tanto esto impide, por ahora, que la moción de censura pueda prosperar, salvo que el PSOE presione en Madrid al PP para cambiar la política de su Secretario General en las Islas y eso provoque el apoyo o la abstención del grupo popular a esa moción. En caso de ocurrir el PSOE podría subir al gobierno en minoría pudiendo abrir una nueva página en la historia política de Canarias, donde CC no estará en el gobierno.

El tiempo lo dirá, pero la crisis política no se solucionará aunque se palíe un poco. Para que la crisis política se acabe se tendrán que acabar las prácticas caciquiles desplegadas en las Islas (muy similares a las de la Restauración), como reducir notablemente la pobreza y la exclusión, democratizar el sistema político, recuperar y avanzar en el Estado del Bienestar, lograr un modelo productivo más ecológico y menos dependiente del turismo, etc. Lo que viene a ser una auténtica revolución que necesitan estas Islas para salir de esta crisis que es más que una crisis política.

Portada_Crisis_Canrias 7iM_separador anchoPedro González de Molina Soler es licenciado en Historia por la UGR, Máster en RRII por la UNIA, profesor de Geografía e Historia. Actualmente trabaja en el IES Pérez Galdós como profesor de Filosofía en el programa Bachibac.