Esnobismo de la pudrición

¿Puede la podredumbre trascender su propia condición, nefasta y fragante? ¿Resultar beneficiosa, en un contexto apropiado? Si atendemos a lo social, humano y humanístico, algo así vino a enunciar el genial cantautor italiano Fabrizio de André, en su canción Via del Campo: “del diamante no nace nada, de la mierda nacen las flores” (dai diamanti non nasce niente, dal letame nascono i fiori), lo cual es como recoger toda la filosofía punk en un símil acartonado y milanés, unos años antes de las crestas y las cadenas, y convertir en fiesta las tristezas y no los estándares.

Pero no vamos a quedarnos aquí en lo social, humano y humanístico, porque la preceptiva del medio, entre otras cosas, dicta entretenimiento, y se juega uno el plácet de la dirección.

Conque vamos a ver a qué este titulito lumpen.

Y es que cuando uno está desacostumbrado de milagros, la mínima cantidad de fascinación reparte anchos asientos, esperanza y querencia poética, para que lo gocemos los que sabemos ver en cada cosa algo más que un laberinto. Pequeños asomos de belleza en las cornisas más recargadas de macetas, tendederos de ropa/trapillo.

Esto se piensa en los centros urbanos, por bloques de edificios aguardentosos y bocacalles atestadas (de tráfico y miseria humana): que qué ha sido de la lírica, o es que ésta no interesa ya. Por suerte o por desgracia, cada día nos desligamos más del medio geográfico en que nos nacieron (ya por el alicatado de los campos y su resultado en núcleos cimentados, ya por el deliberado desafecto de todo lo que no suponga un lucro/interés tecnologizado), y no falta quien señala que nos asolarán antes los NUKE americanos que una lluvia limpia y carbonatada. Por pura estupidez humana. Pero quedan todavía purpurinas gratis, sonrisas secretas, que resisten los desmanes más sociales, y una de éstas, me vengo interesando, se da en el campo. En la región de Sauternes, eminentemente (¡ah, la France!), en forma de hongo simpático: Botrytis cinerea.

Y en resultados de vino gourmet.

Este hongo procura la podredumbre de las uvas, al final de su maduración, y lo que pudiera acarrear fatales tirones de pelo del viticultor, es aprovechado para la elaboración de vinos dulces (naturalmente dulces) y vinos con regusto licoroso. La uva se pasifica y resulta una mayor concentración de azúcar en el fruto. Nada extraordinario si no fuese por lo escalonado, poético y snob de este hongo algo umbraliano (que nos obsequia ramilletes resultantes en carísimas botellas):

─la bacteria es caprichosa y no ataca a todas las uvas por igual. Así, exige no ya una diferenciación por racimos, sino incluso entre vecinas agraces («tú no, tú sí, tú no, tú…»). Esto le supone al jornalero tremendo afloje de válvula.

─sin el otoño del sur de Burdeos, que genera especialísimas nieblas al atardecer y un sol cálido a mediodía que seca las uvas, difícilmente se daría el fenómeno (el contraste de temperaturas impide una pudrición mayor del asunto). Conque un hongo afrancesado.

─por su densidad, estos vinos dejan la copa llena de lágrimas. O sea, que también gustan de “tragediar”.

─además, el muestreo social, por estadísticas, revela un escasísimo consumo de este tipo de alcohol entre los sectores de mayor fábula (desclasados, chorizos y apolíticos), lo cual supone una…

Y así todo el rato, largo el acarreo veleidoso del hongo. O no, tal vez no. Tal vez sólo se trate de una hermosa rareza más, que desconocíamos, y lo que testimonio aquí sea un aplauso fácil (que estoy a punto de recibir) y mi propio regusto cursi en cuanto a hábitos de descorche, que, por otra parte, nunca he enfrentado a un Sauternes. Claro.

Sea como sea, y permitiéndonos la mirada amable, pocas veces diremos que la niebla, en vez de confusión y doncellas vampiras, ha dado en descender euros, divisa, beneficio, currency.

Sobre nosotros.

7iM_separador ancho

ads_martinparra